¿Y SI NO FUE EL ASESINO?

Hoy, sí que sí, voy a escribir sobre el caso de la viuda del banquero, ese que por sus ingredientes se convertiría en un best seller. No le falta detalle: asesinato, herencia millonaria, desavenencias familiares e inversores sudamericanos.

Recuerdo el revuelo que se montó el 10 de diciembre del año pasado cuando nos despertamos con la noticia de la muerte de Mari Carmen Martínez, viuda de Vicente Sala, expresidente de la CAM, por dos tiros a quemarropa cuando fue a recoger su coche a un concesionario de su propiedad, regentado por su yerno Miguel. No murió en el acto y tuvo tiempo de salir del vehículo; los disparos en la cara demostraban que no era obra de un profesional.

Imagino que la mayoría sabe del suceso y se estará preguntando por qué hablo de revuelo cuando todos los días se cometen crímenes. La respuesta es bien sencilla: porque varios de mis allegados conocen a la familia —yo personalmente no— y estaban totalmente consternados por la tragedia. No se explicaban lo ocurrido; ni de lejos se les pasó por la cabeza que acabarían inculpando a uno de sus miembros.

Como el nivel económico de esta familia es muy alto, enseguida pensé en el dinero como móvil del asesinato —mi opinión no ha cambiado—, pero lo que nunca imaginé fue que los trapos sucios que escondía el clan Sala —¿qué familia no tiene trapos sucios?— acabarían ventilándose ante un auditorio tan numeroso como es la opinión pública. Una cosa tengo clara: el dinero es un «destrozafamilias» y cuanto más hay, mayor es el destrozo.

Para terminar de convertirse en un folletín un juez de Alicante decretó prisión provisional sin fianza para Miguel López, yerno de la fallecida, al considerarlo el presunto asesino de su suegra.

Existía secreto sumarial, así que me pregunté: ¿Va un juez a privar de su libertad a un individuo si no es porque existen pruebas contundentes en su contra? Y empezaron a salir a la palestra los enfrentamientos familiares a causa de la herencia. Por lo visto, María del Carmen había decidido no ser imparcial y favorecer a su único hijo varón en todos los lances sucesorios, además de otorgarle la «acción de oro», el voto decisivo en el entramado empresarial que la familia posee en Latinoamérica con una facturación anual superior a los 240 millones de euros, en detrimento de sus otras tres hijas.
Me pareció un motivo de peso, y como la mayoría cargaba contra el yerno, yo también lo juzgué y mi veredicto fue de culpabilidad.

Pero existía una cuestión a la que no dejaba de darle vueltas: si yo quisiera deshacerme de mi suegra, ¿le pegaría dos tiros en la puerta de mi casa? Respuesta: no. Entonces, ¿por qué lo va a hacer Miguel López? Me lo podría creer si hubiese sido en un momento de arrebato, pero los investigadores tienen claro que el crimen fue premeditado. Y otra cosa llamativa, su mujer y cuñadas no han dudado y desde el primer momento se han posicionado de su lado. Aunque mi madre fuese una cucaracha inmunda, ¿podría yo dormir al lado de un asesino? Respuesta: otra vez no.

Así que me metí de lleno en el tema y me dediqué a escuchar todas las noticias y debates que trataban sobre el caso.

INDICIOS

Los indicios los fueron exponiendo con cuentagotas — supongo que saldrían de filtraciones a la prensa— hasta contar 23. Me apliqué y los disecciones uno a uno, y aunque ahora no los recuerdo todos, mi mente retiene los más destacados:

1º- Miguel López era el gerente del concesionario y se encontraba allí en el momento en que se perpetró el crimen.

2º- Miguel López practicaba tiro olímpico.

3º- El hijo de Miguel López, al enterarse de la muerte de su abuela, colgó una foto en Instagram con una camiseta que ponía: Jaque Mate.

4º- La muerte se produjo en el lavadero de coches, único lugar del establecimiento donde no existen cámaras de seguridad. Solo unos pocos sabían de esta particularidad.

5º- Durante la hora del asesinato no mantuvo ninguna conversación telefónica.

6º- Al saberse investigado se compró un teléfono prepago para que la policía no pudiese intervenir sus llamadas.

7º- Nadie sabía que Mari Carmen iría esa tarde a recoger el coche, solo Miguel López.

¿Y si no fue el asesino? por Eugenia Dalmau

DESMONTANDO INDICIOS

1º- Los trabajadores que encontraron a la víctima, todavía con vida, tuvieron que llamar a Miguel e informarle de lo sucedido porque él ya estaba en su casa. Entonces, ¿estaba o no estaba en el concesionario? Todavía falta por esclarecer este hecho.

2º- Si era un gran tirador, ¿por qué las balas parecen disparadas por un niño de siete años? Además, no encontraron ningún arma en los registros a que lo sometieron, ni restos de pólvora en sus manos ni ropa. Ya sé que pudo lavarse, pero ¿ni una mota?

3º- A este lo llamo el indicio chorrada. De acuerdo en que la actitud del chaval no fue la más acertada, pero es que estamos hablando de un chico de quince años quien, debido a las desavenencias familiares por un testamento que también le desfavorece, odiaba a su abuela. Si creyese que su padre es el asesino, ¿se pondría esa camiseta?

4º- Resulta que al cabo de unos meses me entero de que no había cámaras de vigilancia en ningún punto del concesionario. Este indicio solo me hace pensar que alguien quiere perjudicar a Miguel ocultando parte de la verdad.

5º- Si ya había acabado de trabajar y estaba en su casa con su familia, a mí no me parece tan extraño que no hablara por el móvil.

6º- Es que yo hubiera hecho lo mismo. Me sentiría tan agobiada de pensar que me están escuchando y, por tanto, analizando todo lo que digo que preferiría no hablar o cambiarme de teléfono.

7º- ¿Cómo pueden saber que nadie más sabía que iba a ir al concesionario? ¡Si la acompañó su hermana! Lo que es cierto es que no tengo ni idea de qué hizo la hermana, quien por cierto se posiciona en contra de Miguel.

¿CULPABLE O INOCENTE?

Si no escribo más indicios es porque no los recuerdo, lo que significa que no los consideraría muy relevantes. En cambio, sí que me parece interesante que el abogado de Mari Carmen explicase que un par de semanas antes de su muerte ella le contase alarmada que habían entrado en su casa y le habían registrado unos documentos reservados concernientes a sus negocios en Latinoamérica. Él le recomendó contratar protección.

Tampoco me olvido de que al morir Mari Carmen no es Miguel ni su mujer ni sus cuñadas los que se ven beneficiados; es el hijo varón el que heredará la mayor parte. Con esto no quiero decir, ni muchísimo menos, que este señor tenga algo que ver; simplemente señalo que esta muerte no ha favorecido al señor López, más bien todo lo contrario.

Como colofón, la prueba de ADN sobre las rastros que encontraron en la mano del cadáver , que ha tardado casi un año, revela que no pertenecen a Miguel López.

Así que asesorada por el inspector Jaime Reyes, experto investigador que resolvió el caso de Carolina Martín, me atrevo a asegurar que Miguel López no es el autor material de la muerte de su suegra, Mari Carmen Martínez. Es más, creo que sí que hay un sicario, más o menos cutre, o que ha sabido jugar muy bien al despiste, tras este enrevesado drama. ¿Quién lo contrató? Puede ser cualquiera relacionado con esta señora, desde un familiar, pasando por abogados hasta socios inversores de sus múltiples negocios, que la hubiesen amenazado por no estar de acuerdo con alguna de sus decisiones.

El misterio está servido y la opinión es gratis.

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Comentarios
  • José Jiménez
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    Vas por buen camino.

  • Smithd912
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      Responder

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